Sin duda, la señora Bennet estaría encantada de que llegara la primavera para poder salir con sus hijas a eventos sociales y bailes. Su objetivo en la vida, como ella misma reconocería, era casar a sus cinco hijas y su consuelo eran las visitas y cotilleos. Empieza la novela de Orgullo y prejuicio con estos trasiegos casamenteros provocados por la gran noticia de que un joven rico y soltero ha alquilado Netherfield Park. La señora Bennet anda nerviosa planeando cómo van a conocer al nuevo vecino y su marido, el señor Bennet, no ayuda a calmar sus nervios, ya que se demora en comunicarle que ha sido uno de los primeros en visitar al señor Bingley. La señora Bennet, con los nervios a flor de piel, agradece a su marido que haya realizado la anhelada presentación y visita de cortesía aunque no conseguirá que éste le describa al joven de manera satisfactoria. Así que se tendrá que conformar con la descripción de lady Lucas, quien le cuenta que, aunque la información es de segun...