Sin duda, la señora Bennet estaría encantada de que llegara la primavera para poder salir con sus hijas a eventos sociales y bailes. Su objetivo en la vida, como ella misma reconocería, era casar a sus cinco hijas y su consuelo eran las visitas y cotilleos.
Empieza la novela de Orgullo y prejuicio con estos trasiegos casamenteros provocados por la gran noticia de que un joven rico y soltero ha alquilado Netherfield Park. La señora Bennet anda nerviosa planeando cómo van a conocer al nuevo vecino y su marido, el señor Bennet, no ayuda a calmar sus nervios, ya que se demora en comunicarle que ha sido uno de los primeros en visitar al señor Bingley. La señora Bennet, con los nervios a flor de piel, agradece a su marido que haya realizado la anhelada presentación y visita de cortesía aunque no conseguirá que éste le describa al joven de manera satisfactoria. Así que se tendrá que conformar con la descripción de lady Lucas, quien le cuenta que, aunque la información es de segunda mano, el señor Bingley es un joven apuesto y simpático...
Esta presentación del libro, coincide con los dos primeros capítulos y presenta una historia que aunque conocida por todas, nos hace volar y convivir con la familia Bennet. Orgullo y Prejuicio se presta, como buena obra literaria, a múltiples lecturas.
Yo me he propuesto, en esta nueva lectura, extraer pensamientos, anécdotas y confidencias de las jóvenes Bennet para compartir con el club. También animo a las chicas a que busquemos partes de la vida cotidiana como comidas, vestidos, adornos....
Lola empieza a preparar "la temporada" estival y comparte fotos como ésta en la que vemos una bonita silla que ha sido restaurada y customizada por ella misma.
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| Silla Lola´s garden |

Me parece una brillante idea. Una tendencia q ha surgido tras las muchas actividades on line por la pandemia es la de “customizar” las reuniones literarias. La gente queda compartiendo recetas, adornos o, incluso, puestas en escena q rememoren partes de la obra. Juana, acuérdate de TOMATE UN TÉ 🫖 en Sanje, podéis hacer tarjetas literarias y luego repartirlas.
ResponderEliminarMe parece una brillante idea. Una tendencia q ha surgido tras las muchas actividades on line por la pandemia es la de “customizar” las reuniones literarias. La gente queda compartiendo recetas, adornos o, incluso, puestas en escena q rememoren partes de la obra. Juana, acuérdate de TOMATE UN TÉ 🫖 en Sanje, podéis hacer tarjetas literarias y luego repartirlas.
ResponderEliminarMuy buena idea Juana. Gracias por acompañarla de mi foto. Me pongo a ello. Otra forma de disfrutar de la lectura que me va a encantar. 📖
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